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sábado, 20 de abril de 2013

Primeros planetas como la Tierra en la zona habitable de su sistema


Investigadores han identificado por primera vez planetas del tamaño de la Tierra en la zona habitable de una estrella similar al Sol. Imágenes de la estrella tomadas por el astrofísico Crepp Justin, de la Universidad de Notre Dame, en South Bend, Estados Unidos, descartan explicaciones alternativas de los datos, lo que confirma que cinco planetas orbitan Kepler 62, con dos situados en la zona habitable, como muestran los resultados publicados este jueves en 'Science'.
   "Un sistema de cinco planetas con planetas con 1,41 y 1,61 radios de la Tierra en la zona habitable de una estrella K2V ha sido detectado con la nave espacial Kepler y validado con una alta confianza estadística", informa la revista. Esos dos, llamados Kepler-62 E y F son los más exteriores de los cinco planetas observados y reciben un flujo solar de la estrella similar a la recibida del Sol por Venus y Marte. Su tamaño sugiere que son rocosos, como la Tierra, o que están compuestos principalmente de agua sólida.
   Un planeta descubierto hace más de un año en la zona habitable de otra estrella como el Sol, Kepler-22, tiene un radio 2,4 veces el radio de la tierra, dejando a los investigadores menos seguros de su composición.

sábado, 6 de abril de 2013

Un agujero negro absorbe un planeta 15 veces mayor que Júpiter



Un grupo de astrofísicos detectó un planeta con una masa 15 veces mayor que la de Júpiter cuando estaba siendo absorbido por un agujero negro en una galaxia situada a 47 millones de años luz de la nuestra, indicó este martes la Universidad de Ginebra.

Los científicos notaron una señal luminosa que venía de un agujero negro ubicado en el centro de la galaxia NGC 4845, cuya masa es 300.000 veces superior a la del Sol. El agujero estaba "dormido" desde hacía más de 30 años, indicó la Universidad en un comunicado.

"Fue una observación totalmente inesperada en una galaxia que estuvo tranquila duran te por lo menos 20 o 30 años", dijo Marek Nikojuk, de la universidad de Bialystok, en Polonia, el principal autor de un artículo publicado en la revista Astronomy & Astrophysics", en declaraciones difundidas por la Agencia Espacial Europea (ESA).

Según la revista, el agujero negro tardó tres meses en desviar el planeta de su trayectoria y absorber 10% de su masa total. El resto permaneció en órbita.
El satélite europeo INTEGRAL, con el que también colaboran la NASA y Rusia, hizo posible esta observación.

martes, 6 de diciembre de 2011

La nasa confirma la existencia de un palneta que podria ser habitable



Los descubrimientos científicos están consiguiendo que, paso a paso, la realidad vaya aproximándose a las historias de ciencia ficción con viajes a otros planetas habitables para el ser humano y formas de vida extraterrestre. En ese límite entre la imaginación y la realidad se ubica el descubrimiento que confirmó ayer la NASA. Se trata del planeta Kepler-22b, el cual podría albergar vida, ya que se encuentra en la zona de habitabilidad de una estrella similar al Sol. Ha sido gracias a la misión Kepler, el laboratorio espacial que desde 2009 busca exoplanetas por toda la Vía Láctea, que se ha podido comprobar que este planeta cumple la condición para poder tener agua en estado líquido en su superficie: estar en la «zona habitable» de una estrella.

De la lista de 54 exoplanetas que la NASA hizo pública en febrero de 2011, Kepler-22b es el primero en el que se ha completado el estudio para ratificar su clasificación como planeta en una zona habitable. Esta confirmación supone un paso más en el descubrimiento de planetas en los que podrían encontrarse formas de vida extraterrestre. «Este es un gran hito en la búsqueda del planeta gemelo a la Tierra», reconoció Douglas Hudgins, quien forma parte del programa Kepler. Kepler-22b se encuentra a 600 años luz de distancia de la Tierra, su radio es 2,4 veces mayor al de nuestro planeta y el astro alrededor del que orbita es ligeramente más pequeño y más frío que nuestro Sol. Pero hay datos que aún se desconocen, como si su composición es mayoritariamente líquida, gaseosa o rocosa.

El sistema que Kepler utiliza para encontrar planetas es relativamente sencillo: analiza los cambios en el brillo de una estrella para comprobar si se deben al cruce de un planeta frente a ella. Para verificar que esa señal es un planeta necesita un mínimo de tres tránsitos o cruces y del análisis posterior desde la tierra realizado desde el telescopio espacial Spitzer.

William Borucki, investigador principal de la misión Kepler, reconoce que en el caso del Kepler-22b la suerte los sonrió. «El primer tránsito fue capturado tres días después de que Kepler estuviera operativo». Su equipo tuvo que esperar hasta las navidades de 2010 para que el tercer tránsito ocurriera. Además de Kepler-22b, el equipo encargado de esta misión corroboró el descubrimiento de otros 1.094 candidatos a convertirse en planetas, lo que eleva a 2.326 el total de cuerpos celestes que podrían recibir esta clasificación en los próximos meses.

viernes, 3 de junio de 2011

OMS: Los celulares producen cáncer




La Organización Mundial de la salud (OMS) ha colocado a los celulares en la categoría de cancerígenos, misma categoría en la que se encuentran sustancias tan peligrosas como el plomo, el humo de los vehículos y el cloroformo. Según la OMS, la radiación producida por los celulares podría llegar a generar cáncer en el cerebro con el uso crónico.

Un equipo de 31 científicos de 14 países diferentes decidió retomar los estudios relacionados con los efectos de la radiación de los celulares en el cuerpo humano, mismos que hasta el día de hoy consideraban al celular como un dispositivo seguro para su uso en humanos. Este equipo pudo recopilar suficiente información y pruebas para ubicar a los celulares dentro de la categoría de cancerígenos para los humanos.

La OMS considera que el uso crónico y constante del celular aumenta las posibilidades de contraer glioma, neuroma acústico y cáncer cerebral, sin embargo, para otros tipos de cáncer la OMS aún no posee suficiente evidencia para afirmar que el uso del celular pudiera influir o no en la aparición de otros cánceres diferentes a los mencionados anteriormente.

El tipo de radiación emitida por un celular es conocida como radiación no ionizada y es similar a la usada por un horno microondas, sólo que con mucho menos poder. Este tipo de radiación sin embargo, es capaz de hacer con las células del cerebro lo que hace un microondas común y corriente: cocinarlas. Además de cáncer, los investigadores suponen que el uso del celular podría estar ligado a la pérdida de la memoria, debido a que los lóbulos temporales del cerebro que se encargan de está función, se encuentran precisamente en el lugar donde colocamos el celular al hablar.

Por su parte, la industria celular respondió que esta información en si no puede ser tomada en cuenta ya que los investigadores sólo tomaron datos de estudios ya realizados con anterioridad y no desarrollaron ningún estudio per se. Mientras tanto, la Agencia Ambiental Europea invita a que se realicen más y nuevos estudios ya que los celulares podrían ser un riesgo de salud pública.

En Febrero de 2011, un estudio realizado por investigadores de National Institutes of Health en Estados Unidos reveló que luego de una exposición de 50 minutos a la radiación de un celular, ésta aumentaba la actividad de las células cerebrales. Los efectos que pueda producir la estimulación artificial o inducida de la masa cerebral aún son desconocidos, lo que abre la posibilidad de que este tipo de estímulos generen cáncer.

Pero esta clasificación no es de extrañarse, incluso muchos fabricantes de celulares aconsejan a los usuarios de sus productos utilizarlos lo más alejado de sus cuerpos posible, algo que pocos leemos o queremos leer al momento de comprar un celular. El manual del iPhone 4 claramente aconseja no exceder el tiempo de exposición a la radiación del celular más del tiempo recomendado por la FCC. También aconseja que al realizar una llamada y al transmitir datos, lo mantenga alejado de su cuerpo al menos 15 milímetros. Mismo caso sucede con el BlackBerry Bold el cual aconseja mantener el dispositivo al menos 25 milímetros alejado del cuerpo cuando el dispositivo está transmitiendo.

Sin embargo, el llamado de los médicos no es a entrar en pánico ya que está muy claro que es la exposición constante, prolongada y crónica (durante muchos años) la que puede desencadenar la aparición de cánceres en los seres humanos. Lo aconsejable entonces es comenzar a utilizar los llamados manos libres para hacer y recibir llamadas, de este modo se evita que la radiación no ionizada del celular afecte directamente al cerebro.

Fuente: CNN

jueves, 1 de abril de 2010

Los sapos se anticipan a los terremotos


Los sapos comunes (Bufo bufo) detectan la actividad sísmica mucho antes de que se produzca un terremoto, según revela un estudio publicado en la revista Journal of Zoology. Es la conclusión a la que han llegado tras comprobar que un 96% de los sapos macho abandonaron sus lugares de cría cinco días antes de que un terremoto de 6,3 grados en la escala Richter golpeara L’Aquila, en Italia, el 6 de abril de 2009. Su “hogar” estaba situado a 74 kilómetros del epicentro.

"Cuando los sapos aparecen para reproducirse, son muy numerosos y permanecen muy activos en el mismo sitio hasta el fin de la temporada de apareamiento", indicaron los autores del estudio, de la Open University Milton Keyne y la Oxford University, en Gran Bretaña.

Los expertos aseguran que el éxodo de los anfibios coincidió con perturbaciones presísmicas en la ionosfera, la capa de la atmósfera terrestre más alta, ionizada de forma permanente. Dichas alteraciones, detectadas en las frecuencias bajas de radio, podrían encontrarse asociadas a escapes de radón, una emanación gaseosa producto de la desintegración radiactiva del radio, sugieren.

Fuente: Revista muy interesante

Bebidas cola podrían 'matar' a espermatozoides


Un estudio realizado en Dinamarca sugirió que los hombres que beben un cuarto o más de una bebida cola por día podrían hacer daño a sus espermatozoides

En promedio, la cantidad de espermatozoides de esos hombres era un 0% menor que la de los que no consumían esas bebidas.

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideraría normal la mayoría de los niveles de espermatozoides, los hombres con baja cantidad tendrían riesgo de ser infértiles. Para los autores del estudio, es poco probable que la cafeína sea la causante del problema porque el café no tuvo el mismo efecto, aunque su contenido de cafeína es más alto.



Pero otros ingredientes de las bebidas o el hecho de llevar un estilo de vida poco saludable podrían ser los responsables. "Es importante señalar que los hombres que consumían una gran cantidad de bebidas cola también eran distintos en muchos otros aspectos", dijo a Reuters Health la doctora Tina Kold Jensen, de Rigshospitalet, en Copenhague.

Kold Jensen, que dirigió el estudio, indicó que sólo unos pocos informes habían analizado el efecto de la cafeína en la salud reproductiva masculina. En general, los participantes siempre fueron grupos muy selectos, como los hombres infértiles, y los resultados fueron contradictorios.

Dado que en las últimas décadas el consumo de gaseosas fue creciendo en la juventud danesa, el equipo estudió si eso podría afectar la salud reproductiva. Para eso, incluyó a más de 2.500 jóvenes. Los que no consumían bebidas cola tenían una mejor calidad de espermatozoides (unos 50 millones por mililitro de semen) y un estilo de vida más saludable.

En cambio, los 93 varones que bebían más de 1 litro por día tenían apenas 35 millones de espermatozoides por mililitro de semen.

También consumían más comidas rápidas y menos frutas y verduras. Al comparar la cafeína de otras fuentes (café y té), la disminución de la calidad de los espermatozoides fue mucho menos pronunciada, publicó American Journal of Epidemiology. Aún se desconoce si la causa son las bebidas cola, el estilo de vida poco saludable o ambos. De todos modos, el doctor Fabio Pasqualotto, de la Universidad de Caxias do Sul, Brasil, que no participó en el estudio, opinó que las bebidas cola en sí quizá no eran lo más importante. "Imagino que debe ser el estilo de vida", afirmó.

Fuente: Reuters

Un "ojo biónico" para ciegos


La iniciativa, en la que Australia invirtió u$s39 millones, "puede ser uno de los avances médicos más importantes de esta generación"

El gobierno de Australia presentó un prototipo de "ojo biónico", cuyos responsables esperan que sea capaz de devolver la vista a muchos ciegos y el mayor hito desde el desarrollo del alfabeto Braille.

La iniciativa, en la que Camberra ha invertido 42 millones de dólares australianos (38,6 millones de dólares estadounidenses), "puede ser uno de los avances médicos más importantes de nuestra generación", afirmó el primer ministro, Kevin Rudd.

"El proyecto del ojo biónico permitirá a Australia mantenerse en la vanguardia de esta línea de investigación y comercialización, y puede devolver la vista a miles de personas en todo el mundo" , dijo Rudd.

Según los científicos australianos, el invento se implanta parcialmente en el globo ocular y está diseñado para pacientes que sufren una pérdida de visión degenerativa y hereditaria causada por una condición genética conocida como retinitis pigmentosa.

El "ojo biónico" dispone de una minicámara, colocada sobre una lente, que captura imágenes y las envía a un procesador que puede guardarse en el bolsillo.

El dispositivo transmite una señal a la unidad dentro de la retina que estimula las neuronas vivas dentro de ésta, que a su vez mandan las imágenes al cerebro.

Los usuarios del "ojo biónico" no volverán a tener vista perfecta, pero se espera que puedan ser capaces de distinguir puntos de luz que el cerebro podrá reconstruir en imágenes.

Fuente: EFE

miércoles, 17 de junio de 2009

¿Un planeta fuera de la Vía Láctea?

Un planeta fuera de la Vía LácteaUn grupo de astrónomos del Instituto Nacional de Física Nuclear (INFN) de Italia cree haber encontrado pistas de lo que sería el primer planeta descubierto fuera de la Vía Láctea. El nuevo cuerpo celeste parece tener una masa seis veces mayor que la de Júpiter y está situado en la órbita de una estrella situada en la galaxia de Andrómeda.

Para detectarlo, Francesco De Paolis y sus colegas utilizaron un método de observación basado en la "distorsión gravitacional". Según este principio, que Albert Einstein predijo en su teoría de la relatividad, una gran masa puede flexionar a su alrededor un haz de luz proveniente de una estrella y proporcionarle a un observador a gran distancia imágenes de su aspecto. En este caso, De Paolis analizó un haz de luz detectado en la Tierra en 2004, por lo que aún no ha sido posible observar el cuerpo celeste de forma directa para confirmar la validez del método.

"Hasta ahora se han descubierto unos 350 exoplanetas en la vecindad de nuestra galaxia", explicó De Paolis, que publica los resultados de su investigación en la revista británica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS). "Pero puede haber muchos otros aún más lejos, y el desafío es captarlos con la distorsión gravitacional", añade.

La alfombra mágica de la invisibilidad



Dos equipos de investigadores, en la Universidad de California en Berkeley y en la Universidad de Cornell de Nueva York, han diseñado “alfombras de invisibilidad” que ocultan visualmente la presencia de cualquier objeto que se sitúe bajo ellas.

Las alfombras, presentadas públicamente la semana pasada durante la Conferencia Internacional de Electrónica Cuántica celebrada en Estados Unidos, han sido fabricadas con nanoestructuras de silicio que consiguen que cualquier bulto creado por un objeto oculto bajo ella desaparezca de la vista, de modo que en apariencia la superficie siempre parece plana. En concreto, durante los experimentos de la Universidad de Berkeley se utilizó la alfombra para cubrir un área diminuta que medía 3,8 micras por 400 nanómetros aproximadamente. Y se consiguió generar el efecto de invisibilidad para distintos ángulos de incidencia de luz. Debido a su diseño y composición dieléctrica, el investigador Xiang Zhang asegura que la alfombra es relativamente fácil de fabricar y podría estar disponible en tamaños grandes.

La nueva tecnología representa un gran paso hacia la óptica de transformación. Además de aplicaciones directas para ocultar objetos a la vista, e incluso hacer invisibles ciertas instalaciones a los satélites, abre la puerta a la manipulación de la luz para crear microscopios más potentes y ordenadores más rápidos.

domingo, 31 de mayo de 2009

Animales infecciosos, como nos contagiamos


CIENCIA DURA Con jeringa en mano, Lisa Jones-Engel actúa rápidamente para sedar a los macacos rhesus capturados en Dhamrai, Bangladesh. Mientras en un tejado, detrás de ella los simios espectadores gritan para dar la alarma. El equipo de la investigadora de la Universidad de Washington está documentando la transmisión entre humanos y monos en ambos sentidos, proceso que puede dar origen a nuevas enfermedades.
Foto de Lynn Johnson

Corría el mes de septiembre de 1994, en los suburbios de Brisbane, Australia, cuando, repentinamente, un grupo de caballos de carreras contrajo una enfermedad agresiva. El lugar, llamado Hendra, es un vecindario antiguo, repleto de pistas de carreras, establos, puestos de periódicos con formatos para las carreras, cafés llamados “El Abrevadero” y, por supuesto, gente del medio. La primera víctima de la enfermedad fue una yegua embarazada. Empezó a mostrar síntomas mientras pastaba, tras lo cual fue llevada a su establo para recibir tratamiento médico, pero no mejoró. Tres personas la atendían e intentaban salvarla: el entrenador, el capataz del establo y un veterinario. En dos días la yegua murió sin que se tuviera clara la causa de su enfermedad. ¿La habría mordido una serpiente? ¿Comería alguna hierba venenosa en la pradera abandonada? Estas hipótesis se eliminaron dos semanas después, cuando la mayoría de sus compañeros de establo también se enfermaron. No se trataba de veneno de serpiente ni de forraje tóxico. Era algo contagioso.





Los otros caballos contrajeron fiebre, presentaron insuficiencia respiratoria, edema facial y torpeza. A algunos les salía espuma con sangre de las fosas nasales y la boca. A pesar de los esfuerzos heroicos del veterinario, otros 12 animales murieron en cuestión de días. Y el entrenador también enfermó, así como el capataz del establo. El veterinario, que seguía los procedimientos preventivos ante enfermedades infecciosas, permaneció sano a pesar de trabajar en las mismas circunstancias que los demás. Después de unos días en el hospital, el entrenador murió con falla renal y sin poder respirar. El capataz del establo, un hombre bondadoso llamado Ray Unwin, simplemente se fue a casa a sobrellevar la fiebre y vivió. Unwin y el veterinario me contaron sus historias en 2006, cuando me reuní con ellos en Hendra. Aclaró que no era quejumbroso, pero que su salud se había visto afectada a partir de este incidente y no se había logrado recuperar del todo.

Los análisis de laboratorio revelaron que caballos y hombres estaban infectados con un virus desconocido. Al principio el laboratorio lo llamó morbilivirus equino y lo relacionó con la varicela. Más adelante, cuando se aprendió más sobre él, recibió el nombre del lugar donde se presentó: Hendra. El veterinario, Peter Reid, comentó que “la velocidad con la cual mató a los caballos era increíble”. En la cúspide de la crisis, en un periodo de 12 horas, siete animales sucumbieron con muertes horribles o requirieron eutanasia.

La identificación del nuevo virus fue solamente uno de los pasos en la resolución del misterio de Hendra, aparte de la tarea de tratar de comprender este caso en un contexto más amplio. El segundo paso requería que el virus fuera rastreado hasta su origen. ¿Dónde estaba antes de empezar a matar caballos y personas? El paso número tres implicaba plantear muchas más preguntas: ¿cómo surgió de su refugio secreto?, ¿por qué aquí y ahora?

Luego de nuestra primera conversación, Peter Reid me llevó al sitio donde la yegua se había enfermado. El pastizal ahora estaba lleno de casas y calles impecables. No había mucho rastro del paisaje original. Pero hacia el final de una de las calles se veía un redondel, llamado Circuito Calliope, donde crece un árbol, un higo nativo, debajo del cual la yegua hubiera podido resguardarse del feroz sol subtropical de Australia.

“Ahí es –dijo Reid–. Es ese maldito árbol”. Lo que quiso decir fue que en ese árbol se reunían los murciélagos.

Estamos rodeados de enfermedades infecciosas. Se podrían considerar como un cemento natural que une una criatura con otra, una especie con otra, dentro de los elaborados edificios que llamamos ecosistemas. Son uno de los procesos básicos que estudian los ecologistas, entre los que también se cuentan la depredación, competencia y fotosíntesis. Los depredadores son bestias relativamente grandes que comen a sus presas desde el exterior. Los patógenos (agentes causantes de enfermedad, como los virus) son bestias relativamente pequeñas que lo hacen desde adentro. Aunque las enfermedades infecciosas parecen aterradoras y espeluznantes, bajo condiciones normales son tan naturales como lo que los leones hacen a los ñus, cebras y gacelas.

Pero las condiciones a veces distan mucho de la normalidad.

De la misma manera que los depredadores tienen presas favoritas que acostumbran cazar, sus especies objetivo, los patógenos también tienen sus predilecciones. Así como un león ocasionalmente puede desviarse del comportamiento normal, y matar una vaca en lugar de un ñu o un humano en vez de una cebra, esto puede suceder con los patógenos que cambian de especie objetivo. Los accidentes suceden, se dan aberraciones. Las circunstancias cambian y, en consecuencia, las oportunidades y exigencias también. Cuando un patógeno da el salto de un animal no humano a una persona y tiene éxito, el resultado se conoce como zoonosis.

Casi nadie está familiarizado con esta palabra. Es un término que ayuda a aclarar la realidad biológica detrás de los encabezados de primera plana sobre la gripe aviar, el SARS y otras formas nuevas de enfermedad y la amenaza de una futura pandemia. Nos dice algo esencial sobre el origen del VIH. Es una palabra del futuro, destinada a tener mucho uso en el siglo XXI.

El Ébola es una zoonosis. También la fiebre bubónica, la fiebre amarilla, la viruela del simio, la tuberculosis bovina, la fiebre hemorrágica de Marburg, el virus del Oeste del Nilo, la enfermedad de Lyme, muchas cepas de influenza, la rabia, el síndrome pulmonar por hantavirus y una nueva enfermedad llamada nipah, que mata a los cerdos y a sus criadores en Malasia. Cada una refleja la acción de un patógeno que puede contagiarse a los humanos desde otras especies. Esta forma de salto entre especies es muy común. Alrededor de 60 % de las enfermedades humanas conocidas se comparten entre animales y personas. Algunas de ellas,como la rabia, están muy diseminadas y son conocidas por su letalidad. Miles de humanos siguen muriendo a pesar de siglos de esfuerzos por contrarrestar los efectos de la rabia, de intentos internacionales para erradicarla o controlarla, y de una comprensión científica clara sobre cómo funciona. Otras enfermedades son nuevas e inexplicablemente esporádicas, cobran pocas vidas (como el hendra), o un centenar por aquí y por allá, para después desaparecer durante años.

La viruela, como contraejemplo, no es una zoonosis. Es causada por un virus que infecta al Homo sapiens y, en casos muy excepcionales, a algunos primates no humanos. Pero no a los caballos, ratas ni cualquier otra especie. Esto ayuda a explicar por qué, a partir de 1979, se pudo declarar exitosa la campaña global de la Organización Mundial de la Salud para erradicarla. La viruela desapareció porque su virus, sin prácticamente capacidad de residir en ningún otro lado aparte de los humanos, no podía esconderse. Los patógenos zoonóticos sí pueden hacerlo.

La viruela del simio, aunque relacionada cercanamente con la viruela, tiene dos diferencias cruciales: su propensión a afectar tanto a monos como a humanos y la capacidad del virus de existir en otras especies, algunas de las cuales no han sido identificadas. La fiebre amarilla, que también infecta a monos y humanos, y es causada por un virus que se esconde en varias especies de mosquitos, quizá nunca pueda erradicarse. El patógeno causante de la enfermedad de Lyme, un tipo de bacteria, se esconde en los ratones de patas blancas y en otros mamíferos pequeños. Por supuesto, no es que los gérmenes se escondan de manera consciente. Para ellos, este comportamiento simplemente constituye una estrategia de transmisión indirecta o de supervivencia encubierta.

La estrategia menos conspicua de todas es esconderse en lo que se llama un huésped reservorio, especie que porta el patógeno con poca o ninguna manifestación sintomática. Cuando una enfermedad parece desaparecer entre brotes (nuevamente, al igual que hendra en la matanza de 1994), su patógeno causal posiblemente podría haberse terminado, al menos en la región, pero quizá no. Tal vez sigue cerca, por todas partes, en un huésped reservorio. ¿Un roedor? ¿Una mariposa? ¿Un murciélago? Residir sin ser detectado en un huésped reservorio es quizá más sencillo en lugares donde la diversidad biológica es alta y el ecosistema tiene relativamente pocos cambios. Lo inverso también es cierto: los disturbios ecológicos hacen que emerjan enfermedades. Si sacudes un árbol, caen cosas.

Unos meses después de las muertes en Australia, un detective científico llamado Hume Field emprendió la búsqueda del huésped reservorio de Hendra. Field era un veterinario que, tras trabajar en su consultorio privado durante años, decidió cursar un doctorado en epidemiología veterinaria. La búsqueda del huésped se convirtió en el tema de su tesis. Reunió muestras de sangre de 16 diferentes especies, toda una serie de sospechosos, incluyendo marsupiales, aves, roedores, anfibios e insectos. Mandó las muestras a un laboratorio pero no encontró rastros de hendra.

Posteriormente, extrajo sangre de un Pteropus alecto, una especie de murciélago de la fruta, del tamaño de un cuervo y conocido comúnmente como zorro negro volador. Ahí estaba: el laboratorio encontró rastros moleculares del virus hendra. Otras muestras arrojaron datos similares de tres especies más de zorros voladores, todos nativos de los bosques de Queensland (el estado donde se encuentra Brisbane) y otras regiones boscosas de Australia.

Field y sus colaboradores establecieron que los murciélagos eran el huésped reservorio. La detección de rastros moleculares no es tan definitiva como encontrar partículas del virus vivo, pero en una hembra de esta especie encontraron también estas pruebas.

El trabajo del laboratorio sugería que hendra era un virus viejo, que probablemente llevaba miles de años de existencia en su huésped reservorio. A pesar de su edad, nunca antes, en la historia documentada, había causado enfermedad en los humanos. ¿Cómo se explica su aparición en 1994? Fue mala suerte para la yegua embarazada y quienes la conocían. Los murciélagos comían higos de ese árbol y la pobre yegua, en busca de algo de sombra, pastó sin prestar atención. Evidentemente se tragó, además de pasto, algo de lo que dejaron los murciélagos: pulpa de fruta, heces, orina, placenta y virus.

Pero también debía existir una explicación más profunda. ¿Por qué surgió el hendra en 1994, no décadas o siglos antes? Había algo distinto. Algún tipo de cambio, o combinación de cambios, que causó la transmisión del virus de su huésped reservorio a otras especies.

El nombre elegante que recibe esta transferencia es “derrame”. Tal vez el virus necesitaba a los caballos (que llegaron con los colonizadores europeos), tan distintos de los canguros (que llevan milenios comiendo pasto bajo las higueras australianas), para propiciar su derrame del reservorio. Tal vez los murciélagos, higos, caballos y humanos nunca habían estado tan juntos. Hume Field actualmente es investigador en Brisbane. Cuando hablé con él en su oficina, se preguntó “qué podría estar pasando ahora que no pasaba antes”. Parte de la respuesta es que los humanos han destruido los bosques de eucalipto y alterado los hábitos de alimentación y anidamiento de algunos zorros voladores, lo cual los ha obligado a volar hacia los suburbios con lugares sombreados, plantíos, jardines botánicos y parques. Esto finalmente, los acercó más a las personas.

Pero la proximidad es sólo una parte; transmitir el virus a un caballo es otra. “¿Cómo se da la transmisión? –se pregunta en voz alta Field, al final de nuestra larga conversación–. La verdad es que todavía no lo sabemos”.

Casi todas las enfermedades zoonóticas resultan de una infección por uno de seis tipos de patógenos: virus, bacterias, protozoarios, priones, hongos y gusanos. La enfermedad de la vaca loca es causada por un prion, una molécula de proteína doblada de manera extraña que provoca que otras moléculas se doblen de maneras raras, como la forma infecciosa del agua de la novela de Kurt Vonnegut, Cuna de gato. La enfermedad del sueño es una infección por un protozoario, transmitido a mamíferos silvestres y domésticos y a la gente en el África subsahariana por las moscas tse-tsé. El ántrax es una bacteria que puede permanecer latente en el suelo por años y después, cuando sale, infectar a los humanos mediante el ganado. La toxocariasis es una zoonosis leve causada por gusanos redondos y la puede contagiar un perro. Pero, al igual que el perro, por suerte el dueño puede desparasitarse.

Los virus son los más problemáticos. Evolucionan rápidamente, no responden a los antibióticos, pueden esconderse, ser versátiles, tener altísimos índices de mortalidad y son diabólicamente simples, al menos en comparación con otros seres vivos o cuasivivos. El hanta, SARS, viruela del simio, rabia, ébola, virus del Oeste del Nilo, machupo, dengue, fiebre amarilla, junin, nipah, hendra, influenza y VIH son virus. La lista completa es mucho mayor. Existe una condición que lleva el descriptivo nombre de espumavirus del simio (SFV, por sus siglas en inglés), que infecta a monos y humanos en Asia en los lugares donde las personas y los macacos semidomesticados entran en contacto (como templos budistas e hindúes). Algunos visitantes extranjeros de estos templos dan comida a los macacos y se exponen al SFV. “Los virus carecen de medios de locomoción –dice el eminente virólogo Stephen S. Morse–, pero muchos de ellos le han dado la vuelta al mundo”. No pueden correr, nadar o arrastrarse. Son portados.

En la misma época del brote de hendra cerca de Brisbane, se documentó otro caso de derrame en África central. A lo largo del río Ivindo, al noreste de Gabón, cerca de la frontera con la República del Congo, hay un pequeño poblado llamado Mayibout II. A principios de febrero de 1996, 18 personas se enfermaron repentinamente tras participar en el descuartizamiento e ingestión de un chimpancé. Sus síntomas incluían fiebre, dolor de cabeza, vómito, sangrado en ojos y encías, hipo y diarrea sangrienta. Todos fueron evacuados río abajo, hasta un hospital regional donde cuatro murieron rápidamente. Los cuerpos fueron devueltos a Mayibout II para enterrarlos, pero no se tomaron precauciones especiales. Una quinta víctima escapó del hospital, regresó al poblado y murió ahí. Los casos secundarios se dieron entre las personas infectadas por sus seres queridos o amigos, y en quienes habían manipulado los cadáveres. Finalmente, 31 personas enfermaron y 21 murieron, un índice de mortalidad de 68 por ciento.

Un equipo de investigadores médicos, gaboneses y franceses, recopiló estos datos y cifras para investigar el brote de Mayibout II. Entre ellos estaba el francés Eric M. Leroy. Él y sus colegas identificaron el virus como el de la fiebre hemorrágica ébola y dedujeron que el chimpancé estaba infectado con este. Su investigación también reveló que el mono no había sido víctima de los cazadores del pueblo sino que lo habían encontrado muerto.

Cuatro años después, alrededor de la fogata de un campamento cerca del río Ivindo, me encontraba en una larga expedición con un grupo de habitantes locales que trabajaban en el bosque. Los hombres, en su mayoría bantúes, llevaban semanas caminando antes de que me uniera a su marcha. Su trabajo implicaba cargar bultos pesados a través de la selva y construir un nuevo campamento cada noche para el biólogo de la Wildlife Conservation Society, J. Michael Fay, cuya persistencia y sentido de misión impulsaban esta tarea. Ese día en particular había sido relativamente sencillo: no cruzamos ningún pantano ni nos atacaron elefantes. Esto favoreció una actitud relajada y de confianza alrededor de la fogata. Supe que dos de los hombres, Thony M’Both y Sophiano Etouck, habían estado presentes en Mayibout II durante el brote de ébola. M’Both, delgado y mayor, y un poco más voluble que los demás, estaba dispuesto a hablar sobre el incidente. Hablaba en francés mientras Etouck, hombre tímido de espalda amplia, ceño fruncido y barba de candado, se sentó en silencio. La familia de Etouck fue devastada por la enfermedad. Una de sus sobrinas murió en sus brazos. El catéter que le pasaba suero en la muñeca se tapó y estalló, cubriéndolo de su sangre. Pero Etouck nunca se enfermó. “Ni yo”, dijo M’Both. La causa de las enfermedades era motivo de confusión y rumores atemorizantes. M’Both sospechaba que los soldados franceses, que estaban cerca, habían matado al chimpancé con algún tipo de arma química y, por descuido, lo habían dejado en un lugar donde podía infectar a las personas. Pero, independientemente de la causa o el contaminante, los habitantes del pueblo aprendieron la lección. Ya nadie come chimpancé en Mayibout II.

Entre el caos y la tristeza del brote, cuenta M’Both, él y Etouck vieron algo extraño: 13 gorilas muertos en el bosque. Esa imagen, de los cadáveres de gorila entre las hojas, es sorprendente pero posible. Una investigación posterior confirmó que los gorilas son susceptibles al ébola. Como criaturas sociales, pueden pasar la infección con facilidad entre los miembros del grupo, durante los rituales de acicalamiento, cuidado de bebés o al intentar despertar a los enfermos o muertos.

En los años posteriores a 1996, otros brotes de ébola han afectado a las personas y a los grandes simios (chimpancés y gorilas) en la región que rodea a Mayibout II. Una de las zonas más afectadas está a orillas del río Mambili, pasando la frontera en el noroeste del Congo, otra zona de bosque denso que abarca varias poblaciones, un parque nacional y un santuario de gorilas conocido como Lossi. En 2002, un equipo de investigadores de ahí empezó a encontrar cadáveres de gorila, algunos de los cuales resultaron positivos en los exámenes de ébola. En los siguientes meses, 91 % de los individuos que habían estado estudiando (130 de los 143 animales) había desaparecido; la mayoría probablemente estaría muerta. Al extrapolar los datos de las muertes confirmadas y las desapariciones para abarcar toda el área de estudio, los investigadores llegaron a una conclusión que los llevó a publicar un artículo en Science con el título “Brote de ébola mata 5 000 gorilas”.

El otoño pasado regresé al río Mambili con el equipo de William B. (Billy) Karesh, autoridad en enfermedades zoonóticas. La meta de Karesh era tranquilizar a unos cuantos de los gorilas supervivientes, tomar muestras de sangre y ver si estos animales mostraban exposición al virus de ébola. Acompañados por un rastreador experto de nombre Prosper Balo, y otros veterinarios y guías, pasamos ocho días buscando en el bosque. Prosper Balo había trabajado en Lossi. Con su guía, buscamos en un bai (un claro natural) lleno de suculenta vegetación y que se sabía albergaba docenas de gorilas que llegaban diariamente a comer y relajarse. Billy Karesh había estado ahí en 2000, antes del brote de ébola, para reunir datos sobre la salud de los gorilas. “Todos los días –me dijo–, cada bai tenía al menos un grupo familiar”. Ese viaje fue exitoso: él es el único investigador que ha logrado tranquilizar con dardos a los gorilas de llanura. Esta vez fue distinto. Por lo que podíamos observar, no quedaba prácticamente ningún sobreviviente. Sólo pudimos ver, brevemente, dos gorilas. Los otros o bien se habían dispersado a lugares desconocidos o estaban… ¿muertos? De cualquier forma, donde antes había abundancia de gorilas ahora no quedaba ninguno.

El virus también parecía haber desaparecido. Pero sabíamos que sólo se escondía.

¿Dónde se escondía? Durante una década, la identidad del huésped reservorio del ébola fue uno de los mayores misterios del mundo de la ciencia de las enfermedades. Varios equipos de investigadores estaban tratando de resolverlo. Y entonces, hace dos años, Eric Leroy y algunos de sus colegas anunciaron en la revista Nature: “Se ha encontrado evidencia de una infección asintomática del virus ébola en tres especies de murciélago de la fruta, lo cual indica que estos animales pueden estar actuando como reservorio de este virus letal”. El grupo de Leroy no había encontrado ningún virus vivo, pero había establecido, con resultados positivos a partir de varios tipos de pruebas moleculares, que el ébola había pasado cuando menos por varios de los murciélagos examinados.

Leroy quiere encontrar pruebas más contundentes. “Seguimos capturando murciélagos para tratar de aislar el virus de sus órganos”, dijo el año pasado, cuando lo visité en Franceville. Sin embargo, identificar el huésped reservorio con certeza aún dejaría varias preguntas sin respuesta.

Por ejemplo, ¿cómo emerge el ébola de su reservorio? “No sabemos si hay transmisión directa de murciélagos a humanos –dijo Leroy–. Lo único que sabemos es que hay transmisión directa de los simios muertos a los humanos”. ¿Cómo ha evolucionado el virus para producir cuatro cepas diferentes? ¿Por qué la cepa ébola-zaire, que se encuentra en Gabón y el Congo, es tan letal (alrededor de 80 % de mortandad) para las personas? ¿Cuál es el ciclo de vida natural? ¿Cuál es el mecanismo de derrame en los gorilas y chimpancés? ¿Cómo afecta el virus al sistema inmune de los humanos? ¿Cómo entra en los humanos? El ébola es difícil de estudiar, explica Leroy, por el carácter de la enfermedad en sí. Ataca rara vez, progresa rápido y mata, o no, en cuestión de días, afecta a pocas personas en cada brote en áreas remotas, boscosas y lejos de hospitales de investigación o institutos médicos; después se extingue localmente o se detiene con éxito y vuelve a desaparecer en el bosque, como una fuerza guerrillera de ataque y retirada. “No hay nada que hacer”, comenta Leroy con paciencia y perplejidad. Lo que quiere decir es que no hay nada que hacer salvo seguir buscando, seguir trabajando en el laboratorio y respondiendo a los brotes según ocurran. Nadie puede predecir dónde aparecerá la próxima vez. “El virus pareciera decidir por sí mismo”.

Hendra y ébola son parte de un patrón mucho mayor: el reciente surgimiento de nuevas enfermedades zoonóticas, varias de ellas letales y terribles, muchas más que las asociadas con los murciélagos. Otra parte del patrón es la alteración del medio ambiente causada por los humanos. Luego vino nipah.

En septiembre de 1998, un vendedor de puercos en Malasia peninsular ingresó al hospital con inflamación cerebral y murió. Más o menos al mismo tiempo, varios trabajadores de las granjas porcinas tuvieron síntomas similares, fiebre que los dejó en coma. Varios también murieron. Los cerdos en la zona estaban también enfermos, con tos y dificultad para respirar, y morían súbitamente. Se supuso que era la clásica fiebre porcina. Y las muertes humanas se atribuyeron a la encefalitis japonesa. Pero en los siguientes meses se encontró que los cerdos y las personas estaban infectados con un nuevo virus, aislado en un paciente cuyo poblado de origen se llama Sungai Nipah. El virus era muy contagioso de cerdo a cerdo, pero no de persona a persona. Se diseminó a otras partes de Malasia, e incluso a Singapur, con los cargamentos de cerdos vivos, e infectó a personas que estaban en contacto con los animales enfermos o su carne. En siete meses enfermaron 265 personas y murieron 105. En consecuencia, se tuvieron que desechar 1 100 000 cerdos.

El perfil molecular de este nuevo virus sugería que estaba relacionado con hendra. Esto dio una clave. Poco después, los investigadores encontraron que nipah vivía serenamente en un huésped reservorio: el Pteropus hypomelanus, otra especie de murciélago de la fruta privado de su hábitat natural, que se había empezado a congregar en los frutales cerca de las granjas porcinas.

Y luego vino el SARS. Surgió en el suroriente de China a principios de 2003 y se diseminó rápidamente de persona a persona, viajando a la velocidad de los aviones, cobrando 774 vidas en nueve países y esparciendo miedo por el mundo. Un poco de investigación dirigió la mirada a la civeta de la palma, un mamífero mediano vendido con frecuencia en los mercados chinos para consumir su carne, como el reservorio del SARS. Se descartó esta sospecha tras demostrar que las civetas también tenían síntomas de la enfermedad. Un grupo de científicos del equipo de Wendong Li, de la Academia de Ciencias China, anunció que habían encontrado reservorios con un virus muy similar al que causó el brote de SARS: los murciélagos de herradura del género Rhinolophus.

Pero eso no es todo. El virus de los murciélagos australianos lyssavirus, identificado recientemente y relacionado con la rabia, ha matado al menos a dos personas con síntomas similares a los de la rabia tras mordeduras de murciélagos. Menangle y tioman son virus de la misma familia que hendra, que también portan los murciélagos y que están siendo observados de cerca por la comunidad científica. La rabia en sí y los virus similares que se encuentran en los reservorios de murciélagos alrededor del mundo quizá aún son los más letales de todos los patógenos virales si no se recibe tratamiento, con casi 100 % de mortalidad entre los humanos. En el norte de Perú, el otoño pasado, 11 niños de las comunidades nativas a lo largo del Amazonas murieron de rabia tras mordeduras de murciélagos vampiro.

En este momento ya te puedes estar preguntando: ¿qué demonios pasa con los murciélagos?

Hice la misma pregunta, en una conversación con Charles Rupprecht, virólogo y veterinario, quien dio una lista de factores que hacen de estos mamíferos, los quirópteros, los candidatos ideales para hospedar una variedad de virus peligrosos. Algunos murciélagos viven en colonias enormes, acurrucados muy cerca unos de otros. Tienen pocas crías y las cuidan con esmero. Tienen vidas largas para ser mamíferos pequeños. También son antiguos, en términos evolutivos. Abarcan una gran diversidad de especies, aproximadamente 20 % de todos los mamíferos. Vuelan, por tanto se mueven con facilidad alrededor del mundo, y encuentran lugares y maneras de sobrevivir en casi cualquier cuerpo de tierra, excepto la Antártida. Además, al ser nocturnos y voladores, son difíciles de estudiar. “Los murciélagos constituyen un territorio inexplorado”, dice Rupprecht. Su punto de vista, y el de un biólogo experto en rabia a quien le gustan, es que no son siniestros y que, si parecen tener un exceso de enfermedades dignas de una pesadilla, es porque son tan variados y tan poco conocidos.

Otro punto de vista informado me lo dio Xavier Pourrut, investigador veterinario. Su trabajo implica capturar y tomar muestras de sangre de los murciélagos cerca de los brotes de ébola para que Eric Leroy pueda estudiar el suero en busca de rastros del virus. “Los murciélagos representan un linaje antiguo de los mamíferos”, me dijo Pourrut quien, al igual que Rupprecht, los ve con ojos afectuosos de biólogo. Lo que hay que recordar, dice, es que su capacidad de vuelo les da mayor rango de acceso, tanto horizontal como vertical, dentro del bosque. Esto los pone potencialmente en contacto no sólo con frutas o insectos de los cuales se alimentan, y ramas de las cuales cuelgan, sino también con gran número de otras especies, desde el dosel del bosque hasta el suelo, incluyendo roedores, monos, carnívoros, aves, serpientes, chimpancés, gorilas y personas.

El contacto es crucial. El contacto cercano entre dos especies representa la oportunidad para un patógeno de expandir sus horizontes y posibilidades.

El contacto cercano entre humanos y otras especies se puede dar de varias formas: matando y comiendo animales salvajes (como en el caso de Mayibout II), por medio del cuidado de animales domésticos (como con hendra), el manejo de mascotas (como el caso de la viruela del simio que llegó a Estados Unidos debido al comercio de mascotas por vía de los roedores africanos importados), las tentativas de domesticación (como dar plátanos a los monos en un templo en Bali), la cría intensiva de animales combinada con la destrucción de hábitats (como el caso de las granjas porcinas en Malasia) y la penetración disruptiva de los humanos en el paisaje silvestre, lo cual, sobra decirlo, pasa mucho en el mundo actual. Cuando el contacto se ha dado y el patógeno ya cruzó, hay otros dos factores que contribuyen a la posibilidad de consecuencias catastróficas: la gran abundancia de humanos en el planeta, todos disponibles para ser infectados, y la velocidad con la cual viajamos de un lugar a otro. Si surgiera una nueva enfermedad, una que se transmita de persona a persona por un apretón de manos, un beso o un estornudo, fácilmente podría dar la vuelta al mundo y matar millones de personas antes de que la ciencia médica encontrara la manera de controlarla.

Pero nuestra seguridad, nuestra salud, no es el único punto a considerar. Algo más que vale la pena recordar es que la enfermedad puede ir en ambos sentidos: de los humanos a otras especies así como de ellos a nosotros. El sarampión, la polio, la escabiosis, la influenza, la tuberculosis y otras enfermedades humanas son amenazas para los primates no humanos. Estas infecciones reciben el nombre de antropozoonóticas. Pueden arribar con un turista, investigador o habitante local y tener un efecto potencialmente devastador en las diminutas poblaciones aisladas de los grandes simios con un acervo genético relativamente pequeño, como los gorilas de montaña de Ruanda o los chimpancés de Gombe.

Por esta razón, Bill Karesh y sus colegas de la Wildlife Conservation Society han utilizado el eslogan “Un mundo, una salud” para su programa. Los principios que los guían provienen de la ecología, de la cual la medicina humana y la veterinaria son meramente subdisciplinas. “No se trata de la salud de la vida silvestre, o de los humanos o del ganado –me dijo–. Realmente sólo hay una salud”; la salud y el equilibrio de ecosistemas alrededor del planeta.

Tras nuestra búsqueda infructuosa en las orillas del río Mambili, en el noroeste del Congo, Karesh, Prosper Balo y yo, junto con otros miembros del equipo, viajamos tres horas río abajo en una piragua. De ahí tomamos una carretera sin pavimentar hasta un poblado llamado Mbomo, punto central de una zona donde el ébola había matado a 128 personas durante el mismo brote que mató a los gorilas de Lossi. Nos detuvimos en un pequeño hospital, junto al cual había un letrero en llamativas letras rojas:

attention ebola
ne touchons jamais
ne manipulons jamais
les animaux trouvés
morts en forêt

(No tocar nunca a los animales muertos encontrados en el bosque)

Mbomo era el pueblo natal de Balo. Visitamos su casa y conocimos a su esposa, Estelle, y a algunos de sus hijos. Nos enteramos de que la hermana de Estelle, dos hermanos y otro pariente cercano murieron de ébola en 2003 y que a Estelle la evitaban las personas del pueblo por su asociación con la enfermedad. Nadie le vendía comida. Nadie tocaba su dinero. Tenía que esconderse en el bosque. Hubiera muerto, comentó Balo, si él no le hubiera enseñado las medidas de precaución que había aprendido de Eric Leroy y otros científicos con quienes había trabajado durante el brote: esterilizar todo con blanqueador, lavarse las manos y no tocar los cadáveres. Pero ahora esa pesadilla había pasado y, entre los brazos de Balo, Estelle se veía sana y sonriente.

Balo recordaba el brote a su manera, el duelo por la familia de Estelle y otras pérdidas distintas. Nos mostró un libro, una guía de campo botánica, en la cual había escrito una lista de nombres: Apollo, Cassandra, Afrodita y casi 20 más. Eran gorilas, un grupo completo que conocía bien, que había seguido y observado con cariño en Lossi. Cassandra era su favorita. Apollo era el espalda plateada. “Sont tous disparus en deux-mille trois”, dijo. Todos desaparecieron en el brote de 2003. Había perdido a su familia de gorilas y a miembros de su propia familia. Fue muy duro, comentó Balo.

Durante largo rato sostuvo el libro abierto para que viéramos los nombres. Intuía emocionalmente lo que los científicos saben por medio de los datos: que nosotros, personas y gorilas, caballos y cerdos y murciélagos, monos y ratas y mosquitos y virus, todos estamos en esto juntos.

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David Quammen escribió “Reserva de Kronotsky” en el número de enero de 2009. Lynn Johnson, colaboradora frecuente, tomó las fotografías “Los nuevos Darwin”, en la edición de febrero de 2009.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Colisiones galácticas

Como demuestran estas imágenes, la colisión de dos galaxias es uno de los eventos mas espectaculares que se pueden producir en el Universo



Para quien no lo sepa; en unos 3.000 millones de años nuestra galaxia, la Vía Láctea, colisionará con su vecina Andrómeda. El momento mas espectacular, y temible, será la fusión de los dos agujeros negros masivos situados en el centro de cada una de las dos galaxias; el agujero negro situado en el centro de la Vía Láctea tiene una masa unos cuatro millones de veces la del Sol, mientras que el situado en el centro de Andrómeda tiene unos diez millones de veces la masa del Sol. La colisión de estos agujeros negros generará un estallido de radiación capaz de aniquilar cualquier planeta con vida que haya en cualquiera de las dos galaxias.

El resultado final de la colisión será la fusión de ambas galaxias en una nueva galaxia gigante.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El tabaco light resulta más nocivo que los cigarrillos convencionales

Científicos de la Universidad de California aseguran que el humo que desprenden es más potente y tóxico y puede afectar al desarrollo de los embriones


Las empresas tabacaleras suelen vender los cigarrillos light como más seguros que los convencionales y con su mismo sabor, lo que lleva a pensar a muchos fumadores que su consumo minimiza el daño. Sin embargo, un estudio de la Universidad de California demuestra ahora que el humo del tabaco light conserva la toxicidad y puede afectar a la reproducción y al desarrollo prenatal.

"Muchos productos químicos encontrados en los cigarrillos light no han sido probados y los fabricantes los etiquetan como seguros", denuncia Prue Talbot, profesor de biología celular y director del estudio. "Las pruebas que hemos realizado en ratones muestran claramente que estas sustancias afectan negativamente a la reproducción y al desarrollo" y, según el estudio, también afectan a los humanos, siendo las mujeres embarazadas particularmente vulnerables a su humo.

El equipo de investigación de Talbot utilizó las células madre embrionarias de un ratón para la preimplantación de embriones y comparó posteriormente la toxicidad de estas células como consecuencia de la exposición a dos tipos de humo procedente de cigarrillos convencionales y de marcas light: el humo principal, que es aquél que se inhala activamente por los fumadores, y el humo lateral, aquél que el cigarrillo desprende cuando está encendido.

Nocivos para el desarrollo de los embriones

Descubrieron que los dos tipos de humo de los cigarrillos tradicionales y los light son tóxicos para la implantación de embriones, pueden retrasar el crecimiento y matar a las células embrionarias en la etapa del desarrollo porque dificultan la fijación de éstas a los materiales extracelulares.

Los experimentos sobre las células madre de estos roedores también mostraron que el humo lateral es más potente que el humo principal en ambos tipos de cigarrillos. "Esto puede ser debido a que el humo lateral se produce a una temperatura más baja, por lo que contiene mayores concentraciones de sustancias tóxicas", explica Talbot.

Pero la sorpresa llegó cuando descubrieron que ambos tipos de humo eran más potentes en los cigarrillos light que en el tabaco tradicional. "Este resultado fue inesperado, ya que supuestamente, las marcas light tienen una menor concentración de sustancias tóxicas", asegura Talbot en declaraciones a la revista Human Reproduction recogidas por OTR/Press.

Investigación en humanos

"La labor del doctor Talbot mejora nuestro conocimiento sobre los efectos nocivos del hábito de fumar durante el principio del embarazo", asegura Olga Genbacev, científica del Departamento de Ginecología, Obstetricia y Reproducción de la Universidad de California. "Además este estudio envía, por primera vez, un mensaje claro a las mujeres que no fuman y que están planeado quedarse embarazadas, para que eviten la exposición al humo lateral".

Además de las conclusiones sobre los efectos nocivos de los cigarrillos light, la estudiante de doctorado Sabrina Lin asegura que ayudará a estudiar los efectos sobre humanos. "Las células madre embrionarias se han mostrado como un valioso y eficaz modelo para estudiar la toxicidad de un embrión durante la implantación y su desarrollo", asegura Lin. "Esto significa que podemos usar células madre de embriones humanos para extraer conclusiones sobre el efecto del humo de los cigarrillos en la preimplantación de embriones humanos", añade.

Talbo y Lin continuarán por ahí su investigación. "Para relacionar con más fuerza esta investigación con los seres humanos, tenemos que utilizar células madre de embriones humanos", asegura Talbot. "Sabrina ya ha empezado a trabajar en ello, y los resultados preliminares son similares a los obtenidos con ratones", concluye.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Más inteligente, mejor semen

Una investigación en el Reino Unido sugiere que los hombres más inteligentes son más propensos a producir espermatozoides de mayor calidad.

Espermatozoides
Los mismos genes podrían afectar la inteligencia y la calidad de los espermatozoides.
Un equipo del Instituto de Psiquiatría de ese país llegó a esa conclusión tras analizar los datos de ex soldados de Estados Unidos que combatieron durante la guerra de Vietnam.

Encontraron que aquellos que dieron mejores resultados en pruebas de inteligencia eran más proclives a producir, no sólo más espermatozoides, sino que además de mucha mayor movilidad.

El estudio que está publicado en la revista Intelligence parece que apoya la idea de que los genes que tienen que ver con la inteligencia podrían tener otros efectos biológicos.

Sin embargo, si pequeñas mutaciones afectan la inteligencia, también podrían influir negativamente en otras características como la calidad de los espermatozoides.

Por otro lado, personas con genes robustos podrían beneficiarse de un factor biológico que los hace tener buena forma, buena salud e inteligencia.

Antes, los científicos tenían la tendencia a asumir que factores como el estilo de vida eran más probables que afectaran cualquier relación entre la inteligencia y la salud.

Por lo tanto, gente más brillante podría ser menos propensa a fumar y más dispuesta a hacer ejercicios, dos hechos que se conoce impactan en la manera en que funciona la mente.

Diferentes características

El más reciente estudio puso a prueba esa teoría genética al tomar dos características que parecían que no tenían relación entre sí: inteligencia y calidad de los espermatozoides.

Los científicos encontraron una pequeña pero significativa conexión estadística y fueron capaces de mostrar que esto podría no ser explicado por hábitos poco saludables tales como fumar y beber alcohol.

El estudio se concentró en 425 hombres que fueron sometidos a varias pruebas de inteligencia y a los que además se les tomaron muestras de semen.

Los investigadores encontraron que, independientemente de la edad y el estilo de vida, la inteligencia estaba relacionada con todos los parámetros de calidad del semen: número, concentración y habilidad para moverse.

La jefa de la investigación, Rosalind Arden, dijo que los resultados no son una prueba contundente.

"Seguiremos investigando para ver si los resultados pueden repetirse en diferentes datos y pruebas de inteligencia y de salud física".

jueves, 27 de noviembre de 2008

Investigadores valencianos desarrollan un nanosensor que detecta precozmente el cáncer

Un equipo de investigadores del Centro de Tecnología Nanofotónica de la Universidad Politécnica de Valencia ha desarrollado un nanosensor fotónico "fiable, rápido y barato", mucho más sensible que los actuales, capaz de detectar precozmente y a partir de una pequeña gota de sangre patologías como el cáncer o la hepatitis.

El director de este centro, Javier Martí, ha asegurado que "este sensor fotónico, dotado de un nanosurco, tiene la propiedad de detectar antígenos debido a los cambios que producen los haces de luz". El investigador ha señalado que "los primeros ensayos con este sensor se efectuarán en un hospital de Insbruck y participarán doscientos pacientes".

El profesor Martí, junto al investigador Martín Mellado, del Instituto de Automática e Informática Industrial, ha participado hoy en la Ciudad Politécnica de la Innovación en un encuentro con los periodistas para informar acerca del contenido del ciclo de conferencias Hacemos ciencia, hablamos de ciencia.

El objetivo de este ciclo de conferencias es aumentar la cultura científica de la sociedad valenciana y mejorar la percepción social y la imagen pública de la ciencia y tecnología, contribuyendo al mismo tiempo a despertar vocaciones científicas entre los jóvenes estudiantes.

Humanoides y materiales invisibles

En la rueda de prensa ambos investigadores han hablado sobre el futuro de los robots humanoides e industriales y los últimos estudios para conseguir la invisibilidad de los materiales, entre otros aspectos. En este sentido, el profesor Javier Martí ha avanzado que su grupo ha creado metamateriales invisibles a escala nanotécnica en el marco del proyecto Consolider.

Martí ha resaltado que "la obtención de materiales invisibles ya no es ciencia ficción, sino una realidad, y su principio básico se centra en la propiedad que tienen los haces fotónicos de rodear los objetos hasta hacerlos invisibles". Esta tecnología, según el experto, se puede utilizar en el ámbito militar, pero también en el industrial, como es el diseño de etiquetas invisibles.

El investigador Martín Mellado se ha referido al desarrollo dentro de quince o veinte años de robots capaces de asumir determinadas funciones humanas. Ha avanzado que "en los próximos viajes a Marte o a otros planetas se podrían enviar robots humanoides, una vez que se solucione el problema actual de las fuentes de alimentación". Además, ha comentado que en 2050 ya podrían existir equipos de fútbol compuestos por robots humanoides que podrán competir con los humanos.

Un equipo de científicos descubre cómo las tortugas desarrollaron el caparazón



Un grupo de investigadores ha descubierto cómo el caparazón de las tortugas evolucionó a partir de un ensanchamiento de la columna vertebral y las costillas en la parte inferior del cuerpo, según publica la revista científica británica Nature.

Los científicos, de la Academia de las Ciencias de China y la Universidad de Toronto (Canadá), han llegado a esta conclusión tras el análisis de tres fósiles de la especie más primitiva de tortuga, que vivió hace 220 millones de años, durante el Triásico Superior.

Estos especímenes, descubiertos en 2007 en el suroeste de China, pertenecen a la especie Odontochelys semitestacea y tienen dientes y un caparazón incompleto, lo que ha permitido entender el proceso evolutivo que terminó con una cobertura total del cuerpo.

Para defenderse de los depredadores

Así, los primeros pasos en la evolución del caparazón fueron la osificación de las superficies neurales y el ensanchamiento de las costillas dorsales en la parte baja del cuerpo. Las extensiones óseas de la columna vertebral y las costillas se ensancharon y crecieron juntas para formar una dura cubierta protectora.

Este proceso se corresponde, además, con la primera fase de desarrollo del caparazón en las tortugas jóvenes que existen en la actualidad. El descubrimiento descarta la hipótesis de que el caparazón derive únicamente de la fusión de superficies óseas de la piel.

Por otra parte, los científicos sugieren que el hecho de que la formación del caparazón comenzara por la parte inferior del cuerpo del animal se debió a que era una especie acuática que evitaba así los ataques de depredadores en el agua.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Descubren inmensos glaciares en Marte



Científicos estadounidenses han descubierto glaciares lejos de los polos de Marte y a pocos metros de la cubierta rocosa del planeta, reveló un estudio publicado por la revista Science.

"Se trata de un descubrimiento muy importante porque no solo constata la existencia de agua en Marte, sino que cubre la necesidad de ese elemento que tendrán las futuras misiones interplanetarias", señaló Ali Safaeinili, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

"También es importante porque el agua de esos glaciares se encuentra en latitudes bajas del planeta, lejos de los polos, y en algunos casos a solo unos tres metros de profundidad", indicó.

El descubrimiento fue hecho con el radar de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la agencia espacial estadounidense hace un año.

"Tardamos en hacer el anuncio del descubrimiento porque queríamos estar seguros de él e hicimos todas las verificaciones posibles", agregó.

Líquido congelado

Debido a que el agua es uno de los ingredientes esenciales de la vida tal como la conocemos en la Tierra, el hallazgo de grandes reservas del líquido congelado es un signo alentador para los científicos que buscan vida más allá de nuestro planeta, indicó el estudio publicado por Science.

Los glaciares cubren una superficie de decenas de miles de kilómetros cuadrados y se extienden desde las montañas marcianas con un espesor en algunos casos de unos 800 metros.

La capa de material rocoso que cubre el hielo, en otros casos de un grosor de unos pocos metros, posiblemente preservó los glaciares como reliquias de una pasada glaciación, indicó Science.

Los primeros indicios de agua en Marte fueron detectados hace cuatro años por los vehículos Spirit y Opportunity y confirmados después por el Phoenix, un tercer vehículo de la NASA.

"Sin duda estos glaciares representan la mayor reserva de agua en Marte, lejos de las capas polares. Solo uno de los que examinamos es tres veces más extenso que la ciudad de Los Ángeles (California) (...) y hay muchos más", indicó John Holt, de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Texas y autor del informe.

Además, "son una ventana a un clima que fue muy diferente a lo que es hoy Marte", dijo Holt en una entrevista telefónica.

El descubrimiento hecho por el radar de MRO despejó un misterio que había surgido en el decenio de 1970 cuando las sondas Viking de la NASA detectaron faldas ondulantes que provenían de las montañas.

Una teoría indicaba que se trataba de flujos de rocas lubricadas por el hielo.

Sin embargo, Holt indicó que se parecían mucho a los enormes glaciares detectados también bajo la roca en la Antártida y para cuyo estudio se había utilizado el radar.

"Y en la Tierra, esas masas de hielo oculto en la Antártida preservan el registro de antiguos organismos y la historia del pasado climático", dijo James Head, científico de la Universidad de Brown.

La solución del rompecabezas fue proporcionada por el radar de la sonda de la NASA, el cual indicó que esas configuraciones topográficas contienen enormes cantidades de hielo

martes, 18 de noviembre de 2008

Ratas heroicas



Hay gente que se horroriza si ve una rata, pero Bart Weetjens sonríe. Este diseñador de productos belga concibió un modo para que estos roedores, tan a menudo injuriados, ayuden a resolver un problema global: cómo localizar minas terrestres, 60 millones de las cuales permanecen enterradas en 69 países. Es habitual emplear perros que, con ayuda de su olfato, las encuentran, “pero yo sabía que las ratas eran más fáciles de entrenar”, dice Weetjens, quien de niño las criaba. Las ratas además son ligeras, por lo que no detonan las minas que encuentran; se mantienen saludables en zonas tropicales, donde hay numerosos explosivos enterrados; y es barato criarlas y reproducirlas. A finales de los noventa, Weetjens eligió a la rata marsupial gigante africana, debido a su muy sensible nariz, para entrenamiento pavloviano: si rascaban la tierra cuando olían TNT, recibían una recompensa.
Más de 30 ratas olfateadoras entrenadas, alias HeroRATS, han comenzado a barrer campos minados en Mozambique, donde ya limpiaron casi 600 000 metros cuadrados. Weetjens también entrena ratas para rastrear tuberculosis en la saliva humana, y está desarrollando nuevas misiones, como encontrar a víctimas de terremotos sepultadas entre los escombros. Vidas salvadas, salud mejorada, minas desactivadas, nada de qué horrorizarse.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Mentiras de la hipnosis

Última actualización 22/08/2008@08:37:22 GMT+1
Las investigaciones han terminado con el misterio que envolvía desde los tiempos más remotos a la hipnosis. Hoy en día, la ciencia moderna ofrece una clara explicación de cómo obra, pero aún así, todavía existe un sector de la opinión pública que asocia la palabra hipnosis con una larga y desagradable historia de tabúes y miedos.
Después de dos siglos de historia, la hipnosis ha liderado la gran revolución de las psicoterapias a pesar de la oposición que encuentra. Sin embargo en la actualidad no sólo es una herramienta indispensable para muchos médicos y terapeutas, sino que también está siendo utilizada en investigaciones de tipo parapsicológico.

La mente humana opera sobre dos planos diferentes: el consciente y el subconsciente. Normalmente ambos funcionan juntos, aunque es la parte consciente la que toma las decisiones en un estado de vigilia. Es a través de ciertas técnicas –de sugestión– cuando el hipnólogo o terapeuta accede a dialogar con el subconsciente. Para llegar a la raíz de los problemas, bien sean traumas, miedos, fobias, etc, es necesario que el consciente esté inhibido, dejando que afloren los recuerdos instalados en el subconsciente. Generalmente, nadie es capaz de recordar acontecimientos de la primera infancia, sobre todo cuando se trata de lugares y fechas. Pero estos recuerdos no están completamente perdidos. Han quedado fielmente almacenados en nuestra memoria subconsciente, y mediante unas técnicas adecuadas, es posible rescatarlos.

Bajo estado hipnótico, a diferencia de lo que sucede cuando dormimos, el sujeto está plenamente consciente de dónde se encuentra y obra según las sugestiones del hipnotizador. Al finalizar la sesión, el paciente en la mayoría de los casos es capaz de recordar todo aquello que ha sucedido; sólo en el supuesto de que exista una sugestión post-hipnótica –es decir, una orden para ser realizada una vez finalizada la hipnosis– el paciente olvidará de forma consciente lo sucedido. Aún así, el contenido de toda la sesión queda registrado en el subconsciente, de modo que si el sujeto es hipnotizado de nuevo, él mismo podrá recordar lo que aconteció en la sesión anterior.

Qué se puede hacer, y qué no

¿Cualquier persona es hipnotizable? Ser hipnotizado de ningún modo se relaciona con ser débil. De hecho, las personas mentalmente deficientes ofrecen serios problemas para ser hipnotizadas ya que su grado de concentración es muy limitado. Un ejemplo de ello es que los esquizofrénicos no pueden alcanzar un estado de trance. Otros factores que influirán son la motivación y la predisposición. El miedo y la resistencia impedirán el “dejarse ir” que es necesario para que las sugestiones del tera-peuta hagan su efecto.

Otro “fantasma” de la hipnosis es el miedo a entrar en trance y no poder salir de él si el terapeuta sufriera algún percance o incluso falleciese. En esos casos el proceso de la mente llevaría al paciente de un estado hipnótico a un sueño fisiológico. El resultado final sería similar a despertarse después de haber dormido una siesta.

La hipnosis no es un “curalotodo”; por sí misma no cura. Los resultados que se han obtenido están basados totalmente en un deseo de cooperación por parte del paciente. Lo que cura es simplemente la comprensión del problema, tan necesaria en toda terapia exitosa.

Una de las concepciones erróneas más extendidas es que una persona puede ser capaz de decir o hacer cosas que no desea permaneciendo bajo trance hipnótico. Es necesario comprender que el subconsciente es muy protector, y por lo tanto, la resistencia a realizar actos que están en contra de su naturaleza es muy grande. Tanto, que si se forzara a la persona a ejecutarlos, eludiría la orden o saldría del trance espontáneamente. Los experimentos efectuados por los investigadores para esclarecer este punto, han llevado al convencimiento de que sólo las personas con inclinaciones innatas para infringir la ley, pueden realizar bajo hipnosis actos reprochables.
¿Es posible efectuar una regresión a la infancia? Si una experiencia vivida que permanece en el subconsciente causa problemas en el presente, la regresión puede ser útil para retroceder en el tiempo y mirarlo desde el punto de vista actual. Usando “técnicas de descubrimiento” que interrogan al subconsciente, el paciente está realmente en la experiencia y puede estudiarla con o sin implicación emocional. A través de este método, el miedo, el dolor, la culpa o la ira que ha sido “encerrada” durante tanto tiempo, puede ser liberada con gran alivio.